Año tras año, la importancia del diseño de mecanismos de prevención en accidentes laborales, se corrobora en el número de accidentes y muertes que se evitan. Las cifras son contundentes. Aquí, el análisis.

 

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El sistema de riesgos del trabajo, tiene como principal objetivo la prevención de los accidentes de trabajo y de las enfermedades profesionales.

Para lograr tal objetivo, brinda una serie de instrumentos muy concretos, cada uno de los cuales favorece la prevención o conductas hacia la prevención. Entre tales instrumentos es interesante destacar:

–       La posibilidad de fijar alícuotas en función del riesgo o del costo siniestral del empleador. Esto permite que quien más costos (más accidentes) genera, se vea expuesto a una mayor alícuota.

–       La existencia de normativa específica por sector de actividad. Tales son los casos de los Decretos reglamentarios que dictó el PEN en el caso de Agro, Construcción y Minera, como así también las normativas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) que reglamentan, para sector o empleador específico, las acciones que deben llevar a cabo las ART para cumplir con su labor de asesoramiento al empleador.

–       El funcionamiento del Registro de Siniestralidad, mediante el cual las ART informan a la SRT las contingencias denunciadas por empleadores o trabajadores. Ello permite el diseño de políticas públicas y de fiscalización sobre una base cierta de siniestralidad, como así también la posibilidad de fijar precios en función del riesgo, aún cuando el empleador cambie de ART

–       La asignación de roles específicos para cada actor. El empleador como responsable del cumplimiento normativo, el Estado como regulador y fiscalizador, la ART como asesora en el cumplimiento normativo al empleador y fuente de información de la SRT y el trabajador con el cumplimiento de las obligaciones a su cargo

–       La generación de reglas de juego para jerarquizar la labor de los preventores, como así también de los médicos laborales.

–       La disposición de los excedentes del Fondo de Garantía. Son fondos para que el Estado, a través de la SRT, contribuya al fortalecimiento institucional en general y de la fiscalización en particular.

 

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La utilización adecuada de cada uno de los instrumentos mencionados, como así también el cumplimiento acabado del rol de cada uno de los actores (empleadores, ART, Estado y trabajadores), la disposición de más y mejores profesionales y técnicos en la materia, además de una mayor cultura preventiva, hoy permiten que nuestro país disponga de índices de siniestralidad comparables a otros países del mundo con alta performance en la materia.

En relación a lo acontecido en materia de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales propiamente dichos (se excluyen los accidentes in itinere), se observa en el cuadro ilustrativo, la siguiente evolución del índice de incidencia (que mide la cantidad de accidentes con al menos un día de baja por cada 1000 trabajadores cubiertos) y del índice de fallecidos (que mide la cantidad de fallecimientos producidos por cada millón de trabajadores cubiertos).

 

Año

Índice de incidencia (AT y EP con al menos un día de baja, por cada mil trabajadores cubiertos)

Índice de incidencia en Fallecidos (fallecidos en AT y EP por cada millón de trabajadores cubiertos)

1997

70,9

149,2

1998

66,9

132,0

1999

69,4

132,5

2000

66,7

118,3

2001

60,6

92,5

2002

51,7

93,5

2003

61,0

94,3

2004

67,8

97,7

2005

69,0

88,3

2006

67,9

90,6

2007

67,9

83,9

2008

65,3

73,9

2009

57,6

61,3

2010

54,9

61,6

2011

56,1

67,1

2012

50,9

64,9

2013

50,2

51,6

 

Los índices muestran una caída, desde el inicio del sistema, del 29% en el caso de los accidentes y del 65% en el caso de los fallecimientos. Esto significa que, de haberse mantenido constantes los valores originalesde los índices –esto es, sin haberse registrado esa caída- a lo largo de los últimos 16 años, hoy estaríamos lamentando más de 1 millón de accidentes adicionales a los ocurridos y más de 6.850 fallecimientos adicionales a los ocurridos.

Estas cifras, más allá de lo que significan por sí mismas en términos de pérdidas de vidas humanas y de daños a la salud, tanto desde la perspectiva humana, como social y económica, representan comparativamente (tomando los casos de 2013) 2,4 años de accidentes y casi 15 años de fallecidos. Es decir, que la disminución observada sería –haciendo un paralelo- como si en 2,4 años de actividad económica no se hubieran producido accidentes o en 15 años no se hubieran producido fallecimientos por accidentes de trabajo.

Las cifras oficiales, en forma coincidente con las privadas, muestran los importantes avances que se vienen realizando en materia de prevención de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales en nuestro país. Esto fue posible gracias a las mejoras en el cumplimiento de los roles de cada actor nucleado en el funcionamiento del sistema de riesgos del trabajo: empleadores, trabajadores, Estado y ART. Para las ART constituye un aliciente, que funciona a la vez como incentivo, para continuar actuando en el rol que les compete respecto de la mejora de las condiciones de trabajo y de salud y seguridad.