El tema que nos convoca en esta oportunidad es el acoso psíquico laboral o Mobbing. Descripto inicialmente en las décadas del 80’y 90’, comprende desde amenazas y humillaciones públicas y explícitas, hasta provocaciones persistentes pero no grandilocuentes.

Entendiendo al conflicto laboral como toda situación en que dos o más partes sienten tensión, hablamos de un proceso interpersonal de desacuerdos y conflictos.

Sin dudas, antes de analizar características psíquicas de empleadores y trabajadores, es menester hacer hincapié en el ámbito laboral del siglo XXI. La gran competitividad, el intento de aumentar incesantemente la productividad con las presiones consecuentes, junto a las condiciones de vida actuales especialmente en ciudades cosmopolitas, con dificultades de transporte para acceder a los respectivos trabajos, problemas socio-económicos, forman un marco general que aumenta las posibilidades de generar inconvenientes en la salud mental y susceptibilidad de cualquier persona. Teniendo en cuenta esto, en el año 2013 se presentó junto al CMIFR un trabajo en el II Congreso Iberoamericano sobre Acoso Laboral e Institucional donde se demostró el incremento existente de las licencias laborales psiquiátricas, ante lo cual se propuso analizar el factor laboral como agravante o generador de las mismas. Con una muestra de 150 personas (75 varones y 75 mujeres) residentes de la Ciudad de Buenos Aires y área Metropolitana, se obtuvo el siguiente resultado: el 84% refirió al conflicto laboral como desencadenante de la sintomatología. Es relevante precisar que, del elevado porcentaje, no todo conflicto laboral puede ser reducido a Mobbing. En cuanto a los síntomas, la amplia mayoría correspondió a Trastornos de Ansiedad (crisis de angustia, fobias diversas, trastorno adaptativo, ansiedad generalizada, entre otros), seguido por Trastornos Afectivos como el trastorno depresivo. Entendiendo al conflicto laboral como toda situación en la que dos o más partes sienten tensión, hablamos de un proceso interpersonal de desacuerdos y conflictos. Tal situación representa dificultades tanto para los empleadores como para los trabajadores. Los primeros porque pierden personal de experiencia y calificado, deben realizar mayores gastos económicos al contratar más personal y esto repercute en el clima laboral y sobre todos los trabajadores. En cuanto a los empleados, su calidad de vida se ve resentida de modo global, no sólo en el fuero laboral, ya que los trastornos dificultan su vida cotidiana y su rendimiento laboral, llegando incluso a perder su trabajo con dificultades para reinsertarse en el mercado por su padecimiento psíquico. En conclusión, ante esta muestra de una problemática creciente, nos parece de extrema importancia, comenzar a pesquisar y relevar estrategias de prevención, utilizando diversas herramientas para evitar llegar a situaciones perjudiciales para todos los actores del ámbito laboral, preservando principalmente la salud mental y la vida cotidiana de cada persona.