El 11 de marzo de 2015, A Pamela Relis le robaron el celular. Mientras ocurría esto cayó del tren en el que viajaba y, como consecuencia de este accidente, sufrió la amputación de un miembro inferior pero también encontró fuerzas para resurgir. Pamela fue atendida en el CMIFR donde encontró todo el apoyo necesario para que hoy pueda estar transitando nuevamente su vida laboral. De esto nos habla en esta entrevista.

Retomar la actividad laboral: Primer día

La primera pregunta que le hacemos a Pamela tiene que ver con las sensaciones que tenía cuando pensaba en el regreso a la rutina laboral. Nos cuenta que las emociones se mezclaban, convivían la ansiedad, el miedo y  la felicidad. Necesitaba, quería, trabajar porque deseaba ganarse su sustento activamente pero esto no impedía su temor por la mirada ajena. Entiende que es observada por los desconocidos y se preguntaba qué sucedería con sus compañeros de trabajo.

El primer día la recibieron con toda la calidez que necesitaba para empezar. Estuvo presente el personal de capital humano, el gerente de la sucursal y el DT de la empresa. Se sintió feliz. Pensó que iba a estar sobrepasada de emociones pero pudo manejarlo con comodidad. En este tiempo se había olvidado de todo  pero con dedicación pudo retomar los conocimientos,  “es como andar en bici, nunca te olvidás”.

Actualmente trabaja  tres días por semana, media jornada, para poder adaptarse y no sobreexigirse. Los primeros días volvió agotada por la emoción, “todo me cansa pero me cansa bien”, caminar a la parada, la rutina…

Un nuevo camino

Constantemente se pregunta  por qué le pasó esto a ella. Emociona oír su reflexión, nos llena de humildad y admiración por esta joven mujer. La respuesta, nos dice,  apareció  en las personas con las que se fue encontrando en este duro camino que le tocó transitar: el amor,  la protección, las ganas de conocer  su historia y  querer ayudarla.

Un ejemplo de esto, es el bicicletero de su barrio. En su negocio  compraba cosas para su antigua bicicleta, en cuanto se sintió segura se acercó y le explicó lo que necesitaba. Él se ofreció a ayudarla y se encargó  de adaptar una bicicleta nueva: modificó los pedales con antideslizantes, con cinta para la pierna de la prótesis y le agregó las rueditas.  Dejar estas rueditas  es su objetivo a corto plazo.

Una Pamela murió el 11 de marzo del 2015 pero otra Pamela resurgió, comenta. Ahora no  tiene miedo de hablarle a nadie: “Vivir es lo mejor que te puede pasar”. En su tono y en sus palabras uno entiende el sentido más profundo que hay en  esta frase.

 foto-secundaria1

CMIFR

Su tratamiento en el CMIFR sigue una vez por semana con terapia ocupacional  para el hombro. Pamela menciona que antes era muy introvertida. Cuando visita el centro médico observa el video que hicieron con su ejemplo de vida. Le gusta,  le da ánimos,  ganas de mostrarles a los pacientes que se puede, de compartir sus experiencias,  sus emociones.

Muchos le  piden consejos, la toman como ejemplo viviente de que no hay adversidad alguna que no se pueda solucionar. “Lo único que no tiene solución es la muerte”, afirma ella y su experiencia avala sus palabras.

Cuando se le pregunta por la gente del CMIFR, los nombra a todos y en su voz se siente el cariño, conoce sus nombres, y relata cómo, desde el primer día y aún después del alta, la siguen conteniendo. Le mandan mensajes, le dan ánimo para seguir, hacen hincapié en que no decaiga, buscan ayudarla porque no todos los días son iguales, en muchos momentos siente  dolor y  tristeza. Por eso es tan importante el grupo de profesionales del CMIFR, por su compromiso con el paciente. Su constancia permite que Pamela pueda estar retornando a su rutina, que pueda reinsertarse en la vida laboral.

Su objetivo a largo plazo es poder cumplir con su jornada laboral completa y cada uno de los profesionales del centro médico sostienen este deseo y buscan hacerlo posible.